Cuando un vehículo industrial circula por la carretera no solo debe funcionar correctamente, también es necesario que cumpla con unas condiciones de seguridad que protejan tanto al conductor como a los demás usuarios de la vía. Para comprobarlo, existe la inspección técnica de vehículos, un proceso que revisa los puntos clave del camión o maquinaria antes de que pueda seguir trabajando con normalidad.
La importancia de la inspección técnica de vehículos industriales
Una inspección técnica ayuda a reducir riesgos y a prevenir accidentes. Los vehículos industriales suelen soportar grandes cargas, recorrer largas distancias y realizar trabajos exigentes. Si un freno, un neumático o un sistema de dirección no está en buen estado, las consecuencias pueden ser graves. Revisar cada parte del vehículo permite detectar pequeños fallos antes de que se conviertan en averías mayores.
Además de la seguridad, no hay que olvidar la parte legal. La normativa exige que estos vehículos pasen la inspección dentro de unos plazos concretos. Si no se cumple, el vehículo puede ser sancionado o incluso inmovilizado. Superar la inspección también significa más confianza al trabajar: un camión o una grúa revisados funcionan mejor, consumen menos y duran más tiempo en buenas condiciones.
¿Cómo se realiza la inspección técnica de vehículos industriales?
La inspección técnica sigue un proceso estructurado, pensado para comprobar desde lo más básico hasta los sistemas más específicos de cada vehículo. El objetivo es que el vehículo sea seguro, cumpla con la normativa y pueda seguir circulando sin riesgos.
Verificación de la documentación
El primer paso es revisar los papeles del vehículo. Se comprueba que el permiso de circulación y la ficha técnica estén en regla y que coincidan con los datos reales: matrícula, número de bastidor, características de carga o potencia. Esta comprobación es fundamental porque asegura que el vehículo que se inspecciona es exactamente el mismo que figura en la documentación.
Revisión exterior y carrocería
Una vez validados los documentos, se inspecciona la parte exterior. Se observa el estado de la carrocería, buscando golpes, deformaciones o corrosión que puedan afectar a la seguridad. También se revisan puertas, retrovisores, parabrisas, cristales y, sobre todo, el sistema de alumbrado: luces cortas, largas, de freno, intermitentes y catadióptricos.
Todo debe estar en funcionamiento, ya que cualquier fallo en este apartado puede reducir la visibilidad o poner en peligro al resto de conductores.
Neumáticos y frenos
El estado de los neumáticos es clave en vehículos industriales.
- Se mide la profundidad del dibujo, que debe cumplir con la normativa
- Se comprueba que no haya cortes, deformaciones o desgaste irregular.
- Se revisa que todos los neumáticos sean adecuados y estén homologados.
En cuanto a los frenos, se mide la eficacia de frenado con equipos específicos. Se detectan posibles fugas, desgaste de pastillas y discos, y se comprueba que el vehículo frene de forma equilibrada.
Dirección y suspensión
La dirección y la suspensión son sistemas que garantizan el control del vehículo. Se analizan holguras, rótulas, barras de dirección y elementos de amortiguación.
En la suspensión, se comprueba que los amortiguadores funcionen de manera equilibrada en ambos lados y que los ejes no presenten daños. Si alguno de estos elementos falla, el vehículo puede volverse inestable y peligroso, sobre todo al transportar la carga pesada.
Motor, emisiones y sistema de escape
En este punto se centra la atención en el motor y el impacto ambiental. Se mide el nivel de emisiones, que debe estar dentro de los límites legales, y se revisa el sistema de escape para comprobar que no haya fugas o roturas. También se controla el nivel de ruidos, la estanqueidad del motor y posibles pérdidas de aceite, refrigerante o combustible.
Un motor en mal estado no solo contamina más, sino que también puede comprometer la seguridad.
Sistemas auxiliares y maquinaria especial
En los vehículos industriales es común que lleven incorporados sistemas adicionales, como grúas, plataformas elevadoras, bombas o mecanismos hidráulicos. Estos elementos también se revisan, comprobando que funcionen con normalidad y que no supongan un riesgo durante su uso.
Este paso es especialmente importante, ya que una avería en estos sistemas puede provocar accidentes laborales o fallos durante el trabajo.
Informe final
Tras todas las comprobaciones, se emite un informe:
- Si se detectan defectos leves, el vehículo puede circular, aunque queda constancia de las observaciones.
- Si los fallos son graves, es necesario repararlos antes de obtener el resultado favorable.
- Si el defecto es muy grave, el vehículo queda inmovilizado hasta que se solucione.
Con este informe, el propietario sabe exactamente qué debe corregir para cumplir con la normativa y circular con seguridad.
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